EL BOROBUDUR MÁS MÍSTICO

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EL BOROBUDUR MÁS MÍSTICO

20 de junio de 2014

Atik es la mujer que cambió su vida a tiempo. Nació entre campos de arroz y tabaco en la rural zona de Borobudur, a una hora en coche de Yogyakarta. Ella siempre quiso ser muy europea e independiente. Así que el día en que dejó su pueblo para ir a estudiar a la gran ciudad se sintió feliz y llena de vida. Empezó sus estudios universitarios, se compró una motocicleta, alquiló una habitación y encontró trabajo. La independencia le acercaba cada vez más a su sueño europeo.

Pero Yogyakarta también le mostró el lado amargo de la vida. La soledad, el desapego, la inestabilidad emocional… Y por supuesto, en su caso le hizo contraer demasiadas deudas. Llegó a tener más tarjetas de crédito de las que podía hacer frente. Así que llegó el momento crucial de su vida: la vuelta a casa. Ella asegura que simplemente devuelve todo el conocimiento adquirido en la ciudad a las aldeas que la han visto crecer. Junto con su marido y sus dos hijos, está al frente de varios proyectos de dinamización de la zona de Borobudur. Su pequeña empresa se llama Keleidoscope of Java y organiza tours turísticos con “alma”.

Su intención es implicar a los vecinos de varias villas o pueblos rurales del entorno del templo de Borobudur para que muestren la vida de campo y la cultura javanesa de la zona.  Desde los agricultores de arroz y tabaco, pasando por los productores de tofu y kempe, o las mujeres artesanas de cerámica,        -hecha de barro-, hasta el músico del lugar experto en gamelan y marionetas de viento. Todos muestran la tradición e intentan vertebrar así toda una sociedad tradicional pero abierta. Atik también enseña inglés a chicos jóvenes del lugar. También a cómo preparar un currículum y a cómo vestirse para una entrevista de trabajo. Pretende que no todos acaben siendo vendedores de “algo” como sus padres.

Una muestra de “el alma” con el que muestra a los turistas cada uno de los rincones de Borobudur es precisamente la siguiente explicación del templo que da nombre a la zona. Este templo budista fue construido entre los años 750 y 850 después de Cristo, durante la dinastía de Sailendra, bajo el reinado del Rey “Samarratunga”. El rey envió decenas de arquitectos a la India para que aprendieran sobre el budismo y s cómo construir un templo parecido a los que allí se encontraban. Cuando volvieron a este área vieron que era muy parecido a la India. Borobudur está repleto de montañas, colinas, vegetación, ríos e incluso volcanes.

El material que utilizaron para su construcción fue roca volcánica. Sobre el estilo de construcción y decoración, se trata de una mezcla entre el javanés y el budista. Cada uno de los niveles del templo es una muestra de la cultura javanesa influenciada por la estética y los ornamentos indios.

En Borobudur cualquier persona puede llegar a la iluminación ya que el monumento simboliza “la vida”. La tradición cuenta que cualquiera se puede hacer a sí mismo ascendiendo peldaño a peldaño hasta la cima. Cuando visitas este templo es como hacerse una visita a uno mismo, de este modo, cada cuál puede saber en qué peldaño o nivel se encuentra.

Así pues hay tres niveles. El primer nivel se llama Kamadhatu. Se trata del mundo del deseo, dónde nos enfrentamos a todo aquello que hace referencia al cuerpo y sus tribulaciones. Se refiere a todo lo que podemos ver con nuestros ojos, a todo aquello material. Aunque se trata del nivel más bajo, igual que hizo Siddhartha, en este peldaño debemos aprender de nuestras experiencias. Es el momento en que debemos decidir si queremos repetir al día siguiente lo que hemos hecho hoy. Según Atik, nuestra guía, precisamente encontrándose ella en esta fase es cuando se dio cuenta que tenía abiertas demasiadas tarjetas de crédito y que no podía controlar la situación. “Cuando a través de nuestras vivencias nos demos cuenta de cuál ha sido el error entonces podremos ascender al siguiente escalón”. Porque según Buda, no debemos seguir sus directrices hasta haber probado antes el budismo y extraer conclusiones de nuestra propia experiencia.

El segundo nivel se llama Rupadhatu y se refiere a todo aquello a lo que nos enfrentamos y no podemos ver con nuestros propios ojos. Se trata de una de las partes más difíciles. Muchas veces decimos lo contrario de lo que pensamos y nuestra cabeza se llena de malos pensamientos. Así pues necesitamos mantener nuestro pensamiento limpio y puro. Necesitamos encontrar la armonía entre lo que pensamos y lo que decimos. En este escalón luchamos contra las “maras” o los demonios. Por ejemplo: la mara de la agresividad, de los celos, de la envidia, la mara del miedo, la mara de la pesadumbre, etc. Así que debemos vivir la experiencia con cada una de las maras y aprender de lo vivido.

En el caso de la mara de la agresividad, debemos ser conscientes del momento en el que esta mara llega a nosotros. Y es en este punto cuando podemos actuar de dos formas diferentes. Una positiva y otra negativa. Si elegimos la segunda, inflamos la agresividad y acabamos por destrozarlo todo. Si hacemos lo contrario, nos mantendremos tranquilos, respiraremos acompasados y miraremos la situación con perspectiva. Nos preguntaremos, “¿por qué tengo agresividad?” Se trata de sentir la agresividad dentro de uno mismo y dejar que esta se vaya. Si podemos actuar de esta forma siempre, la agresividad dejará de visitarnos. Así deberemos actuar cuando venga a nosotros la tristeza o los celos. Todas las amarguras de la vida llegan y se van como las nubes del cielo.

Una vez entendido el segundo nivel llegamos al tercero y último: el Arupadhatu. Es hora de vivir el Nirvana, la iluminación. Cuando se entienden los dos escalones anteriores, la vida es muy sencilla, excitante y bonita. En el caso de Atik ella utiliza la meditación como forma de entrenarse para llegar al Nirvana. Así pues debíamos visitar el templo de Borobudur en un intento de meditación. Siempre caminando siguiendo las agujas del reloj, dejando el templo a nuestra derecha en todo momento. Manteniendo la lengua desplegada dentro de la boca y relajada, siguiendo una respiración con inspiraciones y expiraciones suaves. Así lo intentamos hacer.

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