LOS GATOS Y PERROS TAMBIÉN SE RESFRÍAN

La bajada de temperaturas obliga a refugios de perros y gatos a solicitar mantas y ropa de abrigo

Los golpes de frío pueden agravar patologías previas en los animales como artrosis o artritis

Los perros y gatos de las protectoras también se resfrían. Diego Sánchez

Por Diego Sánchez

En la Lliga para la Protección de Animales de Barcelona, -a los pies de la sierra de Collserola-, los casi 200 perros y gatos rescatados del abandono han soportado temperaturas de entre dos o tres grados centígrados diurnos durante la ola de frío. “Por la noche, si no estábamos a 0 grados, cerca andaría, y aunque los animales están metabólicamente mejor preparados gracias el pelaje y las capas de grasa, es evidente que les afecta el frío cuando las temperaturas son extremas, asegura Enric Solè, encargado del refugio. El pasado mes de diciembre hicieron un llamamiento a través de redes sociales a socios y donantes porque necesitaban mantas para que los animales pudieran guarecerse del frío. “La gente ha respondido muy bien, cada día han ido llegando entre 15 o 20 mantas seguro”, agradecen desde la Lliga.

Un perro acaba de ser castrado y se mantiene en calor con una manta en el refugio de la Lliga para la Protección de Animales y Plantas de Barcelona. Diego Sánchez

En las casetas de los gatos, las mantas cuelgan de las estanterías formando una especie de cascada para ayudar a taponar el frío que se cuela desde el exterior. También unos radiadores eléctricos ayudan a subir algunos grados más la temperatura durante algunas horas. En las jaulas de los perros, los hogares están “forrados” con gruesa ropa de abrigo. Desde la protectora aseguran que la covid ha disparado las peticiones de adopción y que cada día reciben 20 emails de personas interesadas. “El 90% de los animales que nos llegan ha sido cedidos por sus dueños. El problema están en las calles de Barcelona donde prácticamente no hay perros abandonados, pero sí colonias de gatos”, repone Enric Solè.

Un jardín urbano para los gatos callejeros

Gato rescstado por el Jardinet de Gats. Diego Sánchez

Desde 2008, el Jardinet dels Gats (El Jardín de los Gatos), -en el barrio del Raval-, se hace cargo de muchos de los felinos asilvestrados del distrito de Ciutat Vella. “Estos días de bajas temperaturas los hemos vivido muy preocupadas porque la mayoría de los 40 gatos que tenemos aquí son sénior y un golpe de frío puede acarrearles resfriados que agraven otras patologías ya existentes como artritis o artrosis. Igual que nosotros cogemos la gripe, perros y gatos sufren de las vías respiratorias y también se acatarran, por eso hay que controlar que las infecciones no vayan a más”, señala Àlex Salvador, coordinadora de este sanitario gatuno en medio de la ciudad. Durante todo el año hacen acopio de mantas, toallas e incluso sábanas. Y cada año cuentan con la generosa donación de una madrina para compra de nuevas adquisiciones. Confiesan que este invierno no pasa un solo día sin que miren la previsión meteorológica para saber cuándo reforzar con forro polar las casitas de madera y los baúles de dos plantas donde los gatos se refugian en grupos de dos o tres para darse calor. Con el desplome de las temperaturas los felinos están mucho menos activos y más retraídos.

Ante una nueva bajada del mercurio, las entidades animalistas repartidas por cada uno de los distritos de Barcelona intentan ayudar a las colonias gatunas construyendo pequeños refugios con cajas de porexpan, que aíslan mejor. Los pocos perros callejeros suelen pertenecer a personas sin hogar. Lamentablemente hace unos días dos indigentes que dormían al raso murieron como consecuencia del frío intenso. “Cuando hablamos de personas en la calle, -algunos fallecidos-, hay que recordar que muchos llevan animales y que no entran en los centrosporque no pueden dejar a sus mascotas. Si tuviéramos un poco más de conciencia de lo que significan para esas personas sus perros, protegeríamos a más personas y también a más animales”, sentencia Àlex Salvador.

Dormir con perros bajo el techo de la Iglesia de Santa Anna

Uno de los 10 camastros de la iglesia de Santa Anna. Peio Sánchez

A unos cuantos centenares de metros del Jardinet delsGats, -Ramblas arriba-, se encuentra la Parroquia de SantaAnna. Ante la bajada generalizada de temperaturas, desde hace unos días han acondicionado la nave central del templo para acoger a diez personas que habitualmente duermen en la calle. Todas han dado negativo en las pruebas PCR y duermen sobre colchonetas ignífugas entre banco y banco de madera, que durante el día sirven para la plegaria, y que por la noche se convierten en somieres improvisados. En esta ocasión, ninguna de las personas que actualmente pasan las noches a cubierto, -y en sagrado-, ha venido con un animal de compañía. No sería la primera vez que un can duerme junto a su amo en Santa Anna. Aunque cuando verdaderamente se oyen más ladridos es durante el servicio de desayuno al que cada día acuden puntualmente entre 50 y 60 usuarios. Varios llegan con sus perros, y dejan que jueguen en el jardín de la placita Ramón Amadeu, -que queda justo delante-, mientras ellos se toman el primer café caliente del día. “Nosotros no excluimos a las personas con perro, de hecho ofrecemos servicio de veterinario una vez a la semana”, explica el Padre Peio Sánchez, rector de la Iglesia de Santa Anna.

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