La ideología todavía mira por el retrovisor al posmaterialismo, en la Alemania de la UDC y el SPD

Cuestiones previas:

En el último cuarto del siglo XX, las sociedades occidentales han experimentado niveles de seguridad económica y social sin precedentes desde la IIGM. Como consecuencia, muchos ciudadanos han empezado a socializarse en una nueva escala de valores. Una vez han satisfecho los objetivos materiales, han empezado a priorizar otros tales como: el feminismo, el ecologismo, la solidaridad, la autorrealización, la participación, etc. Este hito ha hecho que surgiera el posmaterialismo como nuevo valor político y, a su vez, que se tambalearan los cimientos del tradicional modelo ideológico izquierda/derecha de procesamiento de información política, que trataba de explicar el sentido del voto (voto ideológico).

Tradicionalmente se daba por hecho que la ideología izquierda/derecha era el valor político que ejercía un mayor impacto sobre el voto ya que la mayor parte del electorado contaba con una ideología y era capaz de auto-ubicarse en la escala ideológica, además los electores eran capaces de percibir qué partidos eran de derechas o de izquierdas y, por lo tanto, la gran mayoría votaba al partido que estaba de acuerdo con su propia ideología. Pero la irrupción del posmaterialismo presenta todo un reto para la literatura académica puesto que se diferencia tanto de la derecha como de la izquierda tradicionales, ya que sin saberlo, ambas eran materialistas. Este nuevo valor político ya no contrapone la derecha a la izquierda, sino materialismo con posmaterianlismo.

Hipótesis y metodología:

Este breve ensayo pretende observar si, tal y como parece, cada vez empieza a ser menos decisivo el hecho que un elector sea de derechas o de izquierdas, y sin embargo, que cada vez sea más influyente que éste sea materialista o posmaterialista, para decantar el voto. Para ello he elegido a Alemania como país a estudio. La elección no ha sido baladí puesto que para observar de qué manera influye el posmaterialismo en el desarrollo electoral, estaba claro que debía elegir una democracia occidental donde este valor político estuviera suficientemente extendido. ¿Por qué elegir a Alemania y no a Bulgaria, por ejemplo? Pues porque, en este caso, me he guiado por dos índices de riqueza obtenidos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat): la tasa de privación material y el umbral de riesgo de pobreza. A más altos niveles de riqueza, mayor satisfacción de los objetivos materiales, y por tanto, una posible mayor influencia de nuevos valores posmaterialistas en la determinación del voto.

Así pues, según los últimos datos de la Eurostat de 2017 sobre “la tasa de privación material” (escala cuyo valor máximo es 4,5, y el valor mínimo es 3,3), Alemania se encuentra entre las que menos privaciones materiales tiene en el conjunto de la UE, con valores del 3,5. Como contrapunto, Bulgaria obtiene un 4,5, una tasa mucho mayor. En cuanto a los resultados sobre “el umbral de riesgo de pobreza” de la Eurostat de 2017 (escala cuyo valor máximo es 17,292, y el valor mínimo es 3,143), Alemania obtiene uno de los resultados más elevados con 12,729. Esto significa que sus habitantes se encuentran lejos de considerarse pobres. Por su parte, Bulgaria (como contraste), obtiene un resultado de 4,510. Lo que nos dice que sus habitantes están mucho más cerca de estar afectados por la pobreza. A la vista de los resultados anteriores, podemos afirmar que los ciudadanos alemanes, en términos generales, tienen satisfechos sus objetivos materiales en un grado elevado.

 

Pero, como quiera que este estudio pretende desentrañar qué variables (las ideológicas o las posmaterialistas) tiene más peso en la decantación del voto, he creído conveniente escoger para este análisis, a los dos grandes partidos alemanes: la CDU (Unión Cristiana Demócrata) y el SPD (Partido Socialdemócrata). Ambos han representado tradicionalmente el centro-derecha y el centro-izquierda ideológico en Alemania, respectivamente. La CDU, según su página web se define como “partido de comprensión cristiana del hombre”, y representa “la democracia liberal y constitucional, la economía de mercado social y ecológica”. (www.cdu.de) Por su parte, el SPD (según el programa de Hamburgo) se considera, según figura en su propia página web, “el partido democrático más antiguo de Alemania”, que ha formado siempre del “movimiento de liberación internacional”, siendo un movimiento “emancipador de los trabajadores”, que “trajo derechos de libertad, democracia y luchó por los derechos de las mujeres y rechazó cualquier dictadura”. (www.spd.de)

 

Primeros resultados:

 

Según los datos de la Encuesta Social Europea (ESS) de 2016, para la auto-ubicación en la escala ideológica izquierda/derecha de los ciudadanos alemanes, los resultados arrojan que la mayoría se ubica en el centro-izquierda (un 37%), le siguen los que se sitúan en el centro-derecha político (32,1%), y finalmente, los que se consideran “de centro” (27,9%). Para hacer estas tres clasificaciones he tomado en cuenta los porcentajes “sólo centro” (el valor porcentual de 5, en una escala de 0 a 10, donde 0 es igual a izquierda y 10 es igual a derecha), “centro-izquierda” (el sumatorio de los valores entre 4 y 0, ambos incluidos, descartando el 5), y “centro-derecha” (el sumatorio de los valores porcentuales entre 6 y 10, ambos incluidos, descarando el 5).

 

Acorde al modelo ideológico del voto, independientemente de a qué partido acaben votando los encuestados que sólo se consideran de centro (27,9%), los alemanes deberían votar en mayor proporción al partido que se considera de centro-izquierda (SPD), puesto que es el partido que está de acuerdo con los valores políticos del mayor porcentaje de encuestados de centro-izquierda (37%). Veamos los resultados que aporta la ESS cuando cruzamos a la variable independiente “auto-ubicación en la escala izquierda-derecha”, otra variable dependiente como es: “partido votado en las últimas elecciones para Alemania”.

 

Con un simple golpe de vista observamos que la mayoría de los votantes del partido de centro-derecha (CDU) son los únicamente se consideran “de centro” (un 45,3%). En el caso del SPD, de centro-izquierda, el porcentaje del electorado que se considera de centro que le ha votado asciende solo al 29,3%. Es decir que los votantes que en la encuesta de auto-ubicación ideológica se consideraban solo “de centro”, han acabado votando en mayor porcentaje a un partido de centro-derecha. Antes de emitir una valoración, vayamos a los datos agregados. Para la CDU (siguiendo la metodología de sumar los valores porcentuales comprendidos en las escala ideológica de entre 0-4 para centro izquierda, y los de 6-10, para centro-derecha) vemos que, sin tener en cuenta los votantes que se consideran sólo “de centro”, le votan más los votantes que se consideran de “centro-derecha” (31,4%), frente a los votantes de centro-izquierda que les han votado (23,2%). Para el SPD, le votan más los electores que se consideran de “centro-izquierda” (59,7%), de hecho mucho más, que los que se consideran de “centro-derecha” (1,5%), sin tener en cuenta aquellos electores que solo se consideran “de centro”.

Gráfico de porcentaje de votantes para CDU y SPD según se consideren de centro, centro-izquierda o centro-derecha:

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A la vista de los resultados anteriores se confirma que la relación entre ideología izquierda/derecha, y voto es muy fuerte ya que los electores que más votan al SPD son de “centro izquierda” (59,7%), y los que lo hacen en mayor porcentaje para el CDU son los de “centro-derecha” (31,4%). Además parece que la ideología de izquierdas tiene un componente más determinante para el partido que se considera de centro-izquierda (SPD), ya que prácticamente no le votan los electores que se consideran de centro-derecha.

 

Variables materialistas y posmaterialistas:

Una vez comprobada la influencia de la ideología izquierda/derecha sobre el voto para los dos grandes partidos alemanes tradicionales veamos ahora de qué manera influye la entrada en juego del posmaterialismo como nuevo valor político. Para ello, cruzaremos las variables independientes “auto-ubicación ideológica en la escala izquierda/derecha” y “partido votado en las últimas elecciones”, con una variable materialista y otra posmaterialista. La variable materialista escogida es “los inmigrantes son buenos o malos para la economía”. La posmaterialista es “preocupación por el cambio climático”. Empecemos por ésta última, la variable posmaterialista “cómo de preocupado está usted por el cambio climático”. El motivo de haberla escogido es bastante obvio. Aquella persona que tiene una gran preocupación por el cambio climático tiene como prioridad el valor posmaterialista del “ecologismo” (estar en contra de la contaminación de las empresas, por ejemplo). Y viceversa, quien tiene menos en cuenta el ecologismo, o es menos sensible a los efectos del cambio climático, tiene como preferencia otros valores materialistas como la seguridad económica (no le parece tan mal que las empresas contaminen, si éstas favorecen el empleo, por ejemplo).

Gráfico de porcentaje de votantes que se declaran de centro, centro-izquierda, centro-derecha, y muy preocupados o nada preocupados por el cambio climático:

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Siguiendo la misma clasificación en cuanto a escala ideológica (centro, centro-izquierda y centro-derecha) observamos que a pesar de la variable posmaterialista “cómo de preocupado está usted por el cambio climático”, el centro ideológico sigue votando más a la CDU (lo votan el 52,6% de los que se consideran “de centro” y “nada preocupados por el cambio climático”, y 50% de los “de centro” y que “se preocupan mucho por el cambio climático”). Cifras bastante similares a las conseguidas cuando solo teníamos en cuenta las variables “auto-ubicación ideológica” y “voto a partido” (45,3%). Destaca que los que se consideran de “centro-derecha” y que no están nada preocupados por el cambio climático” votan más que ningún otro colectivo a la CDU (un 36,9%). Le siguen los de “centro-izquierda” y “muy preocupados por el cambio climático”, con un 32%. Los que menos le votan son los de “centro izquierda”, “nada preocupados” (10,6%). A la vista de estos resultados se podría decir que independientemente de la variable posmaterialista a estudio, la variable ideológica izquierda/derecha, sigue teniendo una mayor influencia en el voto. Eso queda demostrado porque más de la mitad de los electores “de centro”, “preocupados, o no, con el cambio climático”, sigan votando al partido conservador, tal y como hemos visto que sucedía, si sólo teníamos en cuenta la variable ideológica. También se puede inferir de los resultados, que la CDU es el partido al que más votan aquellos electores que siendo de “centro-derecha”, persiguen unos objetivos más materialistas, y por lo tanto, “no les preocupa nada el cambio climático”.

 

Para el SPD, el porcentaje de “votante de centro”, que estando “muy preocupado” (28,6%) o “poco (25%), por el cambio climático” le ha votado ronda la misma cifra que cuando únicamente teníamos en cuenta las variables de “auto-ubicación” y “voto a partido” (29,3%). Así pues, se ve la preeminencia de la variable ideológica de nuevo sobre el voto. Independientemente de la variable posmaterialista “preocupación por el cambio climático” ha votado un porcentaje similar de electores considerados “de centro”, al SPD. Ahora bien, destaca el alto porcentaje de electores de “centro-izquierda” que les preocupa mucho el cambio climático” y que han votado al SPD (60,1%). También destaca lo poco que le han votado los electores de “centro-derecha”, “muy preocupados por el cambio climático” (11,5%). Esto arroja la idea que con independencia de la variable posmaterialista “cambio climático”, la variable “escala o auto-ubicación ideológica izquierda/derecha” sigue siendo preeminente sobre el voto. Aunque parece que el elector de “centro-izquierda” es más sensible a los nuevos valores posmaterialistas.

A la vista de lo anteriormente expuesto, parece que lo sucedido en Alemania responde a lo que se conoce como “modelo francés”, es decir, que los electores materialistas votan mayoritariamente a los partidos de derechas, y el voto posmaterialista es atraído por los partidos socialdemócratas clásicos. No es más que una de las consecuencias de la irrupción del posmaterialismo como nuevo valor político a tener en cuenta en las democracias occidentales.

En cuanto a la variable independiente “inmigración buena o mala para la economía”, tiene un claro componente materialista. Un elector que crea que la inmigración es mala para la economía deja entrever que teme por el empleo del votante nacional (“los inmigrantes van a quitarnos el trabajo”). También pueda tener dudas sobre cómo el Estado del Bienestar (sanidad, educación, prestaciones sociales), logre soportar la absorción de la inmigración, y qué consecuencias reales para la economía se deriven de ello.. El elector preocupado por la inmigración denota que tiene como objetivos primordiales la seguridad económica (¿quién mantiene a los inmigrantes en paro?) y social (¿los inmigrantes en paro pueden representar un aumento de la inseguridad? No hay nada más materialista que preocuparse por el trabajo. Veamos qué obtenemos del cruce de las variables.

Gráfico de porcentaje de votantes que se declaran de centro, centro-izquierda, centro-derecha, y que creen que la inmigración es positiva o negativa para la economía:

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Del gráfico anterior se puede observar que el votante “de centro”, que cree que “la inmigración es positiva o negativa para la economía”, continúa votando más a la derecha alemana, a la CDU (39,4% y 53,3%, respectivamente, en comparación con el 33,3% y 37,5% de los centristas que votaron al SPD). Para el voto “de centro”, parece que la ideología vuelve a ser la variable determinante por encima de la materialista. Si bien es cierto que el elector “de centro” que cree que “la inmigración es negativa” es el que más vota, con una diferencia porcentual sobre el “de centro” que también le vota y cree que “es positiva”, de casi 14 puntos. Por lo demás, el votante de “centro-derecha”, que piensa que “la inmigración es positiva o negativa”, continúa votando más, porcentualmente, a la CDU, que al SPD.

Para el SPD, vemos que vuelve a ser el “cetro-izquierda” el que más le sigue votando, independientemente de si “cree que la inmigración es negativa” (50%), o si “es positiva (55,5%) para la economía”. Se confirma pues que la variable materialista no es la que cuenta con mayor influencia en el voto, puesto que el elector “de centro derecha”, indistintamente de si cree “que la inmigración es negativa” (12,5%) o “positiva” (11,1%), continua votando mucho menos al SPD. Amén de que los electores “de centro” continúan votando al SPD en un porcentaje similar (29,3% para el cruce de las variables de “escala ideológica izquierda/derecha” y “voto en las últimas elecciones”, y una media de 35,4%, para el cruce con la variable independiente materialista “inmigración”). En este caso, además, podemos destacar que el elector “de centro-izquierda”, parece tener una especial sensibilidad hacia la variable “inmigración” y sus efectos en la economía. Podríamos inferir que el elector “de centro-izquierda”, deposita sus esperanzas en que el partido de izquierdas tradicional alemán, el SPD, pueda gestionar mejor que la derecha, la inmigración. Es más, es el que “creyendo que la inmigración es positiva para la economía”, vota más a CDU (43%), y al SPD (55,5%). Volvemos a comprobar como parecen encajar las premisas del “modelo francés” para el caso alemán, los votantes “de centro-izquierda” son más sensibles a los valores posmaterialistas. En este caso, a la solidaridad con la inmigración.

 

Conclusiones:

Queda claro que mi hipótesis inicial, por la cuál esperaba ver un debilitamiento significativo de la fuerza de influencia de la variable independiente ideología izquierda/derecha sobre el voto en favor de los nuevos valores posmaterialistas, no se ha podido demostrar. Todavía la variable ideológica continúa predominando sobre la decantación del voto de los electores de los dos grandes partidos tradicionales en Alemania: la CDU y el SPD. Los porcentajes de voto para los colectivos “de centro”, “de centro-izquierda” y “de centro-derecha”, para los dos partidos continúan siendo bastante parecidos, tanto si los analizamos con la variable ideológica, como si lo comparamos con los datos obtenidos del cruce con la variable materialista (inmigración y economía) y con la variable posmaterialista (preocupación por el cambio climático). Aún así, y a pesar de la gran influencia que la ideología continúa teniendo sobre el voto, a través de este ensayo se ha comprobado que, si bien es cierto que los fundamentos del modelo ideológico todavía están lejos de tambalearse (para la CDU y el SPD), el hecho que también se haya observado que los votantes “de centro-izquierda”, más posmaterialistas voten en mayor porcentaje al SPD y que los “de centro” y “de centro-derecha”, más materialista, voten en mayor proporción a la UDC, significa que el posmaterialismo, como nuevo valor político empieza a mostrar una influencia singular sobre el voto, a la que hay que prestar atención. Tanta, como para que los grandes partidos tradicionales alemanes ya hayan pretendido eregirse en abanderados de unos u otros valores, en función de su electorado ideológico.

Bibliografía referenciada:

 

https://ec.europa.eu/eurostat/data/database

https://ec.europa.eu/eurostat/tgm/table.do?tab=table&plugin=1&language=en&pcode=tessi150

https://ec.europa.eu/eurostat/tgm/table.do?tab=table&plugin=1&language=en&pcode=tessi014

https://www.cdu.de/artikel/selbstverstaendnis-der-cdu

https://www.spd.de/partei/

 

 

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